Oda a la PNT (Publicidad No Tradicional)

By Pablo Fernández

Levanto la vista
del mingitorio del baño
y me encuentro con ella.
No queda reducto donde pueda librarme:
me sigue como mi sombra.
Ya no es zapping, ya no es pausa, ya no es tanda
ya no es fondo sino parte de la forma;
antes parásita de la información
hoy le provee su entera savia.
Camaleón que cada vez intenta parecerse
lo menos a sí mismo y lo más a todo lo demás.
Se agazapa en cada vuelta de esquina
es tal vez la esquina misma.
Me tomo un colectivo para escaparme
y descubro su cara en el respaldo del asiento
y en el reverso del boleto me saca la lengua.
Me bajo y una empanada se acerca
me apunta a la sien con sus folletos;
me escapo, corro hasta que mis piernas dicen stop.
Siento la vibración de un mensaje de texto
¿será ese que espero del amor de mi vida
recordándome su incessantly love?
No, es mi propia compañía de celular
recordándome la vergüenza que debería tener
de mi Nokia 1100
(de deliciosa obsolescencia, por cierto).
Sin McLuhan en su complejo vitamínico diario
están convencidos de que la saturación es mensaje.
¿Quién se enamora porque un enamorado
se le aparezca una y otra vez como un exasperante Droopy?
¿Acaso una tenue sonrisa de Monalisa no expresa más
que un coro de carcajadas coreografiadas?
Por suerte hay cosas incorruptibles a ella
como la sacrosanta navidad
y su rojiblanco papá Noel
inventado por Coca-cola.

Dedicado a Marcel Duchamp,
quién nunca levantó la vista del mingitorio
y por eso inventó el ready-made.

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